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Al parecer


 

Sobre l'autor: Agustín Santos

Antes de jubilarme, si me preguntaban cuál era mi profesión, respondía: Soy librero. Los libros siempre han rodeado mi vida: durante los estudios (en la Salamanca natal), mientras disfrutaba leyéndolos y como profesional (trabajé cuarenta y cuatro años en el grupo editorial más importante del país). La lectura me depara inolvidable placer; los conocimientos adquiridos a través de los libros también han sido sustanciales en la vida social, en mi trabajo y en el contacto con autores.

La afición por la letra impresa puede desembocar en la escritura. En mi caso, confirmo la regla. Me inicié con cuentos y recreaciones nostálgicas. Hasta ahora me han publicado tres novelas mías: La llave que te di, La sombra oculta y El círculo octavo. Estoy escribiendo otra, bastante distinta a las primeras, que titularé Al menos dime adiós. Me he propuesto, en Almassora Te Veu, publicar algunos cuentos (propios) y críticas de libros (ajenos).


 

 

Labradores

En los años cuarenta y cincuenta, durante mi niñez, el campo era cultivado de forma larga, laboriosa y manual. En ninguna otra actividad el retraso del país se mostraba tan primordial ni tan rudimentario.

La siembra se preparaba con el arado romano. No lo llamaban así por razones más o menos poéticas: simplemente se trataba de un instrumento empleado desde el principio de la historia para arar la tierra abriendo surcos en ella.

Los cuentos de Calleja

Un sábado por la tarde nos dijeron que en la Zapatería Antonio, en Poeta Quintana, regalaban cuentos de Calleja.

Hacía pocos años que la guerra civil había terminado y, en tiempos tan duros, cualquier noticia que anunciase algún obsequio corría como reguero de pólvora.

Yo tendría siete años y mi familia vivía en la Puerta del Río, en una bonita casa de planta baja y un piso; hacía chaflán y distaba veinte metros del Puente Romano, el del “Lazarillo de Tormes”.

Salí con tres amigos desde la Puertalrío hacia la Plaza. Los salamanquinos decimos “la plaza”, refiriéndonos a la hermosa Plaza Mayor, como si la capital no tuviera muchas otras.

Vist (des de 04-03-15)

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